
Miami, Florida - El concepto de los ‘catchers personales’ no es novedoso en el béisbol, pero puede ser determinante en el éxito del equipo, y más aún cuando se trata de hacer sentir lo más cómodo posible al lanzador, especialmente si es tu as.
Por eso, los Mets de Nueva York no titubearon en retener al receptor puertorriqueño René Rivera al concluir la pasada temporada ya que no quisieron trastocar la relación que desarrolló con el estelar derecho Noah ‘Thor’ Syndergaard al poco tiempo de unirse al conjunto a finales del pasado abril.
“Fue un proceso de ir conociendo a los lanzadores cuando llegué el año pasado a los Mets”, explicó Rivera, quien fue ascendido al equipo grande a raíz de una lesión al receptor titular Travis d'Arnaud. “Uno como pelotero sabe cuál es su rol como el segundo receptor, pero Noah se ha sentido más cómodo conmigo y se lo dejó saber al dirigente (Terry Collins), quien tomó la decisión de ponerme a jugar con él”.
La combinación de Syndergaard con Rivera tuvo dividendos como se reflejan en las estadísticas ya que el lanzador acumuló marca de 11-7 con una efectividad de 2.50 en las 23 de 31 aperturas con el boricua detrás del plato. En sus otras ocho salidas, tuvo efectividad de 3.57 con D'Arnaud de receptor (cuatro juegos) y 2.18 con Kevin Plawecki (cuatro juegos) al amasar foja de 3-4.
“Hemos trabajado muy bien. Pienso que es cuestión de saber su forma de ser, su actitud y aprender a observar”, dijo Rivera, quien llegó a un acuerdo de $1.75 millones en diciembre para seguir con los Mets. “En el juego, uno lo ayuda a sentirse cómodo y creo que eso fue lo que me ha ayudado para ‘catchearle’ todo el tiempo y estar en la alineación”.
El hecho de que Rivera también es conocido por su labor defensiva y potente brazo al tirar a las bases a diferencia de D'Arnaud es otro factor que ha ayudado a Syndergaard. El derecho tiene un movimiento al plato lento con hombres en base lo que el año pasado aumentó la propensidad al robo de bases (48 en 57 oportunidades en el 2016).
“Todo el mundo sabe que Noah no es uno de los más rápidos soltando la bola al ‘home plate’”, señaló Rivera, quien en la joven campaña ha fusilado a dos corredores en igual número de intentos en las tres aperturas de Syndergaard. “Creo que es una de las cosas que lo hace sentir cómodo, no tiene la preocupación de que es lento y sabe que puedo sacar a gente en las bases cuando se van al robo”.
Rivera sabe que cada vez que Syndergaard esté programado a lanzar tendrá los aperos puestos, pero también está listo para cuando Collins lo necesite en la inicial para darle un descanso a Lucas Duda.
“Me siento bien en primera base ya que lo he hecho en Puerto Rico durante el invierno para estar más cómodo. Estoy como segundo catcher, pero estoy ‘ready’ todos los días para cualquier cosa que me necesiten, sea donde sea, para ayudar al equipo a ganar”, sostuvo.
Rivera, por otra parte, aseguró que la oportunidad de jugar por Puerto Rico en el Clásico Mundial de Béisbol fue una “tremenda e inolvidable experiencia”.
“No tengo palabras para expresar el sentimiento y agradecimiento a la fanaticada. Todos aprendimos de que no solamente jugamos béisbol, que hay mucha gente que nos sigue, nos apoya y podemos cambiar la mentalidad de mucha gente. Fue un tremendo Clásico”.
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