Jackie Robinson: en su memoria
1.- En su debut se fue 3-0 pero anotó la carrera
decisiva en la victoria de los Dodgers de Brooklyn (5-3) sobre los Bravos de
Boston. Al terminar la temporada acumuló promedio de .297, produjo 48 y dio 12 doce
jonrones; fue líder en bases robadas (29) e incluso recibió el trofeo como Novato
del Año. Además, ayudó a su equipo a ganar el banderín de la Liga Nacional.
2.- En 1949 fue nombrado Jugador Más Valioso de la
Liga Nacional (bateó .342/primer negro en lograrlo); en 1962, también el
pionero de su color en ser exaltado al Salón de la Fama de MLB en Cooperstown.
3.- En su tercera campaña fue el líder de bateo de
la Liga Nacional: .342.
4.- Además de su destacada carrera como jugador,
realizó una firme actividad política y comunitaria por la igualdad de derechos
y la lucha contra la discriminación.
5.- En 1986 fue laureado con el más alto honor
civil de la nación: la Medalla de la Libertad.
Por Jesús Alberto Rubio
De nuevo, Dodgers de Los Ángeles rinde honores a Jackie Robinson con la
develación de su placa en el Dodgers Stadium, la primera escultura en ese
formidable escenario de béisbol.
Ocurre en memoria a los 70 años de cuando el 15 de abril de 1947 irrumpió
en Ligas Mayores como el primer pelotero afroamericano en romper la barrera
racial... del beisbol moderno.
El escultor Branly Cadet fue el elegido para la creación de la escultura
que mide entre 9-10 pies de altura.
Las estatuas a Jackie Robinson
Jackie Robinson es el jugador de béisbol al que más estatuas públicas se
le han dedicado en Estados Unidos. Esto se explica por su condición de pionero
a la hora de superar la barrera racial en MLB.
Tiene otras esculturas, una junto con Pee Wee Reese, en Brooklyn;
una más en el Estadio Olímpico de
Montreal, y en Pasadena, California, está su monumento junto a Mack Robinson,
su hermano mayor, y atleta ganador de la medalla de plata en las Olimpiadas de
1936 en Berlín, Alemania, llegando atrás de Jesse Owens en la competencia de
200 metros planos.
También en Brooklyn, NY, tiene una importante vialidad, la Jackie
Robinson Parkway; y su No. 42 y Rotonda en el Citi Field; dentro de
Cooperstown, asimismo, otra en Daytona Beach…
Ahora, qué honor, en el Dodger Stadium
Bateador de gran peligro
Jackie siempre representaba un peligro para los lanzadores, ya que su
tacto era de los mejores y así lo reflejan las estadísticas al recoger un
ponche recibido por cada 17 turnos al bate a lo largo de una carrera de 11
campañas.
En el campo tenía gracia y estilo, mientras las manos demostraban
seguridad en cada lance. Con la valiosa ayuda de Jackie Robinson los Dodgers de
Brooklyn ganaron seis títulos en la Liga Nacional y derrotaron a los Yankees de
New York en la Serie Mundial de 1955.
A todo ese conjunto de bondades atléticas, lo que más impactó a todos
era la maravillosa forma de exhibir orgulloso un gran espíritu de
competitividad para luchar e imponerse frente a cualquier adversidad.
En corto tiempo mereció el respeto de los adversarios, del público y de
los redactores deportivos, quienes le demostraron respeto y apoyaron su
exaltación al Salón de la Fama de Cooperstown, Nueva York, luego de decir adiós
al deporte activo en 1957.
Pudo haber jugado en México
"Estamos ansiosos de tenerte jugando beisbol
en México. Te pagaremos 6 mil dólares y todos los gastos. También cubriremos
los gastos de tu esposa si la llevas contigo". La oferta para ir a jugar a la Liga Mexicana de
Beisbol, según reportó el diario Pittsburgh Courier, dejó a Jackie Robinson
meditando: Jorge Pasquel, dueño de los Azules de Veracruz (marzo de 1946).
Un All Star
Jackie Robinson fue buen ciudadano, un gran hombre y un verdadero
campeón en todo lo que hacía. Fue el caballero hecho atleta; un ejemplo en casi
todos los aspectos de su vida.
Jackie era el primer atleta de cuatro modalidades en la UCLA. Jugaba
beisbol y basquetbol, corría y saltaba en pista, además dominaba completamente
el campo de futbol americano.
Encabezó la maratón en 1939 con un promedio de doce yardas. Quedó en
segundo lugar en la ofensiva total de la Conferencia del Pacífico en 1940,
mostrando ese estilo agresivo en la carrera que sería su clásica característica
en los diamantes del beisbol.
Fue un héroe duro de detener en cualquier lugar.
Jackie Robinson era educado, estructurado y altamente moral. Un
estudiante americano completo, con un honorable cargo de oficial de la Armada.
Todos esto le haría el candidato ideal para ingresar a las Grandes Ligas
de beisbol si podía mantener su orgullo y temple en orden
·
El amigo universitario, doctor en Física, Arnulfo
Castellanos Moreno, apuntó con certeza: “su hermano mayor, Mack Robinson, fue
medalla de plata en 200 metros en la Olimpiada de Berlín en 1936. Las cámaras
siguen al legendario Jesse Owen, pero al final aparece otro afroamericano. Es
justo Mack, eclipasado allí por Owen y después por la enorme categoría de su
hermano mejor:
Momento por demás histórico: fue un 15 de abril de 1947 cuando Jackie Robinson irrumpió con su
notable presencia en la Gran Carpa, con Dodgers de Brooklyn, para terminar de
tajo con la denigrante e insultante barrera racial de Ligas Mayores.
Fue en su tiempo uno de los jugadores más excitantes de beisbol de la
Gran Carpa; incluso, cuando jugaba en las Ligas Negras.
Cuando saltó al campo tuvo que salir a ganar día tras día durante los
seis meses de su primera temporada ya que se había prometido no responder a las
agresiones raciales, insultos o amenazas físicas, sino mantenerse en silencio.
Aquellos días algunos peloteros, especialmente de los Filis y
Cardenales, amenazaron con boicotear los juegos; sin embargo hubo otros, como Pee Wee Rese, su compañero de equipo,
quien lo protegió, haciendo una magnífica combinación como shortstop y segunda
base dentro y fuera del campo.
Su esposa Rachel, dijo en aquella ocasión:
“La entrada de Jackie al beisbol ocasionó reacciones hacia él, con
acciones racistas, amenazas y alertaron a América sobre el hecho de que este
problema no solamente estaba en el sur, sino también en el norte de EU; algo
así como una conspiración de nuestra sociedad que creaba una atmósfera donde
mucha gente que podía destacar, no tenía oportunidades”.
Pero, Robinson, como un experto y dedicado, con valentía demostró a
todos que la destreza y el deporte mismo sin raza o ancestros étnicos, son las
cualidades por las cuales deben juzgarse los atletas, lanzando un poderoso
aliento para la igualdad, libertad y la vida de los americanos.
Negros esclavos
Jackie Robinson, nació en Cairo, Georgia, en enero 31 de 1919.
Su familia trabajaba en una plantación de algodón en condiciones no mucho
mejores que cuando los negros eran esclavos en el viejo sur de los Estados
Unidos. Su padre abandonó la familia antes de que Jackie cumpliera los dos años
de edad. Y, con la esperanza de una vida mejor, su madre empacó pertenencias y
con sus cinco hijos se mudó a un barrio de Pasadena, California.
El beisbol para Jackie fue desde niño su actividad favorita. En su
sector, entonces no había discriminación entre blancos y negros, de tal forma
que podían divertirse y conocer sus talentos desde temprana edad.
Pero, a medida que pasaba el tiempo, los Robinson tenían que luchar para
sobrevivir. Jackie ayudaba su madre lustrando zapatos, repartiendo periódicos y
otras actividades.
Incluso tuvo alguna influencia y participación de descarriado con una
pandilla de niños pobres. Por fortuna el ministro de la iglesia del lugar logró
que Jackie canalizara su energía en el deporte, donde fue excelente.
Aquellos años era la época de los famosos Trotamundos de Harlem donde se
podía destacar en el deporte en el pueblo tan sólo con tener talento para jugar
basquetbol.
En 1930 las Ligas Negras, en efecto, era el negocio en poder de ellos
más grande de América.
Rachel Robinson
Pero no fue el beisbol sino el futbol americano le que le dio a Robinson
una beca para ir a estudiar a la Universidad de California (UCLA), donde
conoció a la mujer que se convirtió en la persona más importante de su vida:
Rachel, con quien procreó tres hijos. (El mayor, Jackie Jr., moriría en un
accidente automovilístico tras luchar por rehabilitarse del problema de la
drogadicción, vicio que tomó en la guerra de Vietnam).
“Él no quería que nos involucráramos mucho hasta
que no terminara la universidad. Se amaba mucho así mismo”, expresa Rachel.
Sin embargo... un día de 1941 tuvo que viajar a Hawaii a trabajar en
construcción, dejando lo que él llamaba su “sueño
mundial de academia y atletismo”.
Iba en un buque de regreso a casa cuando llegaron las noticias del
ataque japonés a Pearl Harbor. El sueño mundial que él y los EU habían vivido
llegó a su fin.
En la ola de patriotismo que inundaba a la nación el reclutamiento jaló
a atletas prominentes como Joe DiMaggio, Joe Louis, entre muchas otras
estrellas de diversos deportes.
Robinson se dio cuenta las diferencias y restricciones entre blancos y
negros, algo que no estuvo dispuesto a tolerar y una vez se enfrentó a la ley
marcial para probar ese punto, pero para tenerlo “quieto” la Armada lo nombró
oficial mayor representando a los oficiales negros.
Él y Joe Louis lucharon hombro a hombro para evitar en el ejército la
marginación racial de que eran objeto.
Después de la Armada, Jackie firmó para jugar con los Monarcas de Kansas
City, en las Ligas Negras. Fue el pelotero mejor pagado en ese circuito,
ganando cien dólares por semana.
El beisbol negro era desconocido para la mayoría de los americanos
blancos pero tenía muchos seguidores leales que admiraban su estilo vivaz para
jugar y su profundo talento.
Otra faceta
Cuando se retiró del beisbol en 1956, aceptó el primero de varios
puestos ejecutivos en el sector privado como vicepresidente de una cadena de
restaurantes durante siete años y logró reconocimiento nacional para su marca
de café; también contribuyó a la organización del Banco Nacional de la Libertad
apoyando la autosuficiencia económica en los vecindarios negros.
Jackie era toda una institución en Brooklyn y también trabajaba para
mejorar las relaciones raciales:
“Estoy orgulloso de contribuir con el movimiento de hermandad y
satisfecho de poder registrar en mis experiencias personales en el diamante del
beisbol, para que el sentimiento de intolerancia no prevalezca. Este movimiento
gana terreno cada día. Esto es lento, pero seguramente será un hecho y no se
quedará sólo en teoría”, dijo en aquellos días.
Observó que a través de la política podía hacer efectivo el cambio
social. Decidió respaldar a Richard Nixon en la vicepresidencia de 1960.
Más tarde lo lamentaría al citar el fracaso de Nixon, apoyando a
Martin Luther King, pero obstinado se mantuvo en
su campaña hasta el final.
Rachel, vuelve a recordar:
“El presidente Kennedy invitó a Jackie a tomar un desayuno con él antes
de que empezara su campaña presidencial, lo que rechazó porque dijo que
“Kennedy nunca me miró a los ojos”.
La personalidad de Robinson aparecía en todo: en el beisbol, en los
negocios y en la política.
A favor de los derechos civiles
Junto a Jackie Jr. a su lado y sus amigos activistas, también cedió su
apoyo a los movimientos por los derechos civiles por lo que fue pionero.
Reconoció al Dr. Luther King como el líder espiritual de su tiempo.
Viajó mucho en pos de todas las causas en que creía: mejores
oportunidades de trabajo y viviendas para los pobres y para poner lo que él
sentía ser el arma secreta de la democracia en manos de los negros: el voto.
Pero... más tarde, el impactante asesinato de Luther King hizo que
Robinson se desilusionara de la sociedad americana. (¿Y quién puede culpar a
cualquier negro que pierda la esperanza en ese momento de la historia de EU?).
Para la familia de Robinson la muerte del doctor King llegó en momento
de profundo trauma personal.
Jackie también se acercó a Nelson Rockfeller y estuvo a su servicio como
asistente especial hasta la convención republicana de 1968. Luego se integraría
al partido demócrata.
Pero ya eran sus últimos días.
Jugó el último partido en las Ligas Mayores el 30
de septiembre de 1956 y falleció (diabetes) el 24 de octubre de 1972 a sus 53
años de edad en Stanford, Connecticut. Su cuerpo fue enterrado en el cementerio
nacional Cypress Hill, en Brooklyn, Nueva York.
“Él no fue un mártir; fue un pionero. Tenía una enfermedad maligna,
incurable. Hoy, por supuesto sabemos que las presiones agravan la diabetes y
existe la posibilidad de que ésta se vuelva destructiva.
Sufría mucho pero aun así, él llevaba una vida extraordinariamente feliz;
una vida emocionante. Hubo mucho equilibrio en ello”, diría Rachel.
Jackie Robinson representó a una estela de talentosos peloteros negros
como Monty Irvin, Joe Cyclone
Williams, Ray Dandridge, Dick
Cannonball Reeding, Larry Doby, John
Henry Lloyd, Cool Papa Bell, Oscar
Charleston, Martín Dihigo, Rap
Dixon, Cy Perkins, Buck Leonard,
Judy Johnson, Josh Gibson, Vic
Harris, Leroy Matlock y Satchel Paige, entre
otros grandes peloteros.
Después de Robinson, recordemos,
arribarían a MLB futuros de miembros del Salón de la Fama tales como Larry
Doby, Satchel Paige, Don Newcombe, Monte Irvin, Roy Campanella, Ernie
Banks, Willie Mays.... todos representantes de la grandeza de los peloteros
afroamericanos
Jackie Robinson se
convirtió en el primer jugador negro en ganar el premio al Jugador Más Valioso,
y luego de que recibiera dicho premio en 1949, otras 7 estrellas de color,
incluyendo a los toleteros Roy Campanella, Ernie Banks, y Willie Mays, ganaron
el mismo premio en la Liga Nacional en la década de 1950.
A 1947 se le conoce como el Año de
Jackie Robinson.

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