Los Cafeteros y Silvano Quezada
Por Jesús Alberto Rubio.
De seguro usted recuerda a Silvano
Quezada, uno de los grandes lanzadores dominicanos que la afición del beisbol
de la Liga Mexicana tuvo oportunidad de admirar en la primera parte de la
década de los años 70´s del siglo pasado.
Fue la época en que los Cafeteros de
Córdoba debutaron como equipo de expansión en 1972 adjudicándose el título del
circuito bajo el mando de Mario “Toche” Peláez y el inolvidable magnate Chara
Mansur.
Ningún otro equipo de aquella pelota
veraniega había hecho ese truco. Y ya se imaginará aquellos llenos que
registraba el Beisborama de la Ciudad de los 30 Caballeros.
Curiosamente, en 1939, habían tenido
su último año en la Liga Mexicana cerrando aquel corto ciclo (ingresaron al
circuito en 1937) con un banderín, para retornar el 72 con otro. Habíase visto.
Aquellos Cafeteros del 39 habían
tenido de mánager al cubano Lázaro Salazar y jugadores como Agustín Bejerano,
Zenón Ochoa, Rafael “Sungo” Pedrozo, Luis “Molinero” Montes de Oca, Pepe
Gutiérrez, Manuel “Popeye” Salvatierra, Manuel “Ciclón” Echeverría, Héctor “La
Comadre” Leal, “Taco” Martínez, “Guacho” García, Johnny Taylor que tiraba duro
de verdad, y el "Loco" Prieto.
Fue el propio Salazar, quien con ¡el
robo de home en el inning dieciséis! les daría el campeonato dejando muerto en
Monterrey al Carta Blanca.
Grandes contrataciones
En 1972, Mansur hizo formidables
contrataciones: Silvano Quezada, al zurdo boricua Juan Pizarro, el
jardinero venezolano Vitico Davalillo, el panameño Ossie Chavarría y Celerino
Sánchez, quien formaba parte de los Tigres de México y que había regresado de
jugar dos años con los NYY.
Ossie, quien también llegó de los
felinos (mexicanizados), procedió a ser la bujía de los Cafeteros en su camino
al campeonato al ser su mejor bate con .355 de average, 16 jonrones y 82
carreras empujadas. Obviamente, fue el Jugador Más Valioso.
Otra gran jugador de Córdoba lo fue
Manny Álvarez (.330),Roberto Castellón (.316), Wilfredo Arano (.299),
"Jungla" Salinas (.286), Luis Peralta (.278), Pancho García (.275),
Jaime Corella (.261), que un año antes fue campeón con Charros, así como los
jardineros José Rodríguez y Daniel Morejón.
Y en el staff de pitcheo: además de
Quezada, al gran veterano Ramón Arano, obtenido de los Saraperos de Saltillo y
quien contribuyó a la causa cafetera con 13 triunfos; con el boricua Jesús
Hernáiz (10-4) y formidable en la recta final; el venezolano Juan Ramón Quiroz
tuvo récord de 8-11 pero vivió su mejor momento, también al cierre de la
campaña.
Fue con los Cafeteros que Arano
rompió uno de los records más importantes, las 211 victorias de aquel gran
pitcher cubano, Ramón Bragaña, y no paró hasta tener 334 triunfos que sigue
siendo la marca.
Silvano Quezada
Ahora sí, vámonos con Silvano:
Una contratación fabulosa lo fue la
del pitcher dominicano Silvano Quezada, quien procedió a ganar 21 juegos con 11
perdidos.
Había lanzado cinco juegos con el
Charleston, sucursal de los Piratas de Pittsburgh en clase triple A, cuando
Chara Mansur lo obtuvo en opción.
Al siguiente año Silvano lanzó para
los Alijadores de Tampico donde logró 16 victorias consecutivas para establecer
el record que todavía sigue vigente.
Quezada había sido sorteado y le tocó
la suerte de adquirirlo los Alijadores.
Al respecto, dice el colega Enrique
Kerlegand: “el sorteo se hizo mientras se aclaraba la situación del jugador dominicano
que un año antes jugó con los Cafeteros de Córdoba y mucho contribuyó para que
el equipo veracruzano se coronara. Pero en el receso de temporada, en una
medida de argucia por parte de Ángel Vázquez, a la sazón presidente de los
Pingos, lo consiguió mediante un acuerdo con los Piratas de Pittsburgh. Quezada
no reportó con los Diablos pero si lo hizo con los Cafeteros y eso se tomó como
desacato por eso fue suspendido de por vida. Ese año de 1973 estuvo formidable
al terminar con el record mencionado y marca de 22-2 (campeón en ganados y
perdidos) y 1.98 en carreras limpias”.
Quezada todavía jugó hasta 1976 en
Ligas Menores antes de retirarse del Beisbol Organizado y en Estados Unidos
siempre perteneció a los Piratas, aunque no le dieron nunca oportunidad ni de
asomar la nariz en las Ligas Mayores.
Murió el 5 de octubre de 2007 en
Santo Domingo, República Dominicana. Era nativo de Sabana de la Mar, en 1939.
Desde 1991 forma parte del Salón de la Fama del Deporte Dominicano.
No tenía ningún tipo de seguridad
social (pensión); ni de las Estrellas Orientales (para las que lanzó por más de
20 temporadas), ni de la Federación Dominicana de peloteros.
Cuando menos, el pasado 6 de enero de
2016, Las Estrellas Orientales retiraron su No. 17 en un acto antes del partido
frente a los Tigres del Licey, el otro equipo para el cual lanzó en el béisbol
profesional dominicano.
Fue el cuarto número que las
Estrellas retiran de su uniforme. Los otros son los de Tetelo Vargas (01), Rico
Carty (20) y Rafael Batista (18).

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