El suizo Roger Federer sabía que al volver al Abierto de Francia, si todo le salía muy bien, irremediablemente tendría que toparse con el español Rafael Nadal.
Y aquí estamos. Como en los viejos tiempos.
Federer despachó ayer a Stan Wawrinka, tras una interrupción de 75 minutos por lluvia, al capitalizar una bola de quiebre por apenas segunda vez en 18 oportunidades al certificar la victoria 7-6 (4), 4-6, 7-6 (5) y 6-4 sobre su amigo y compatriota suizo para alcanzar las semifinales en Roland Garros.
Y ahora toca un partido para alquilar balcones: Federer contra Nadal por el boleto en la final.
“Siempre, un gran partido”, dijo Nadal.

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