Gerrit Cole recita los nombres de varios lanzadores legendarios con la misma facilidad que muestra al ejecutar su mortal recta de cuatro costuras.
Bob Gibson, Tom Seaver, Don Drysdale. Y también Randy Johnson a Curt Schilling, a quienes vio de niño, cuando dominaban a los rivales en octubre.
Ahora, en medio de lo que podría ser la racha más notable en la historia del béisbol, a Cole le ha llegado el turno de abrir el primer juego de la Serie Mundial.
“La gente a la que se hace referencia cumplía con el trabajo”, afirmó Cole ayer. “Así que yo trato de cumplir también en ese aspecto”.
En la víspera del encuentro de hoy entre sus Astros de Houston y los Nacionales de Washington, a Cole le queda claro que es en el Clásico de Otoño donde las reputaciones se construyen o se hacen trizas. No hay de otra.

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